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Al Día Today
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Un grupo de niños juegan en el parque de Sunrise Village.
Actualmente, el parque está administrado por Beverley Peterson,
la madre de Doug Peterson, uno de los propietarios del
Riverstone. |
Por Rolanda Gallop
Al Día Today
COCOA – Casi todas
las noches, justo antes de
que el sol se oculte, Samantha
Paz-Mañon y su esposo,
Carlos, darán un breve
paseo por su barrio.
“Es nuestro tiempo para
relajarnos y realmente lo
disfrutamos. A veces vemos
a personas que conocemos
y los saludamos, o incluso
nos detenemos a hablar
con ellos por unos minutos”,
dijo Paz-Mañon, cuya
familia se mudó a Sunrise
hace unos 10 meses.
También, durante su
paseo, los Mañón observan
a los niños jugar y a los
adultos - desde mexicanos
hasta puertorriqueños,
blancos y negros - sentados
en los frentes de sus casas
hablando y riendo.
“Hay un sentido de
comunidad aquí. Usted
puede sentirlo en la atmósfera
y verlo en la gente”,
dijo Paz-Mañón.
Y esa es la belleza
de Sunrise Village, un
parque de más de 420 casas
móviles, cuyos residentes
son una población culturalmente
diversa, muchos de
los cuales han desarrollado
lazos que se extienden a
través de líneas étnicas y
raciales.
“Tenemos un buen
número de consejeros que
hablan español”, dijo Van
Scyoc.
El parque, ubicado al
este de Clearlake Road, a
unas pocas cuadras al sur
del campus Cocoa de Brevard
Community College,
existe desde hace más de
tres décadas. Sin embargo,
sólo ha sido en los últimos
10 años que Sunrise Village
ha visto cómo aumenta
de manera considerable el
número de residentes latinos.
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