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EDICIÓN FEBRERO 2010
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Sotomayor, un ejemplo a seguir

Por María Elena Salinas
Syndicated Columnist

CPara quienes pensaban que no teníamos suficientes modelos a seguir en el país, el presidente Barack Obama nos acaba de
entregar una en charola de plata. Al nominar a la jueza Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo, el presidente hizo mucho más que reemplazar a un magistrado saliente con otro que él cree es el mejor para servir al país en la cúpula de nuestro sistema judicial. Obama
hizo historia una vez más. Y con una sola decisión le dio a millones de norteamericanos la esperanza de que ellos también pueden aspirar a realizar el llamado “sueño americano.”

La jueza Sotomayor enfrentará el mismo proceso que todos los otros
nominados para cargos judiciales. Como era de esperarse, los críticos ya han comenzado a atacar. La han acusado de ser racista a la inversa, intelectual de poco peso, y Rush Limbaugh, el seudo-vocero del Partido Republicano, ha dicho que le desea el fracaso. Se anticipa ya que los Republicanos sean fuertes en su interrogatorio a la jueza Sotomayor durante sus audiencias de confirmación. Sin embargo, a menos que
exista un esqueleto en su armario, o algún secreto oscuro oculto que refl eje algo negativo, su confirmación es casi segura.

La verdad es que no existe un amplio registro de grandes dictámenes tomados por la jueza Sotomayor además de haberle puesto fin a la huelga del béisbol en 1995, y sus críticos meticulosamente desmenuzan sus comentarios en decisiones y discursos para tratar de socavar su apoyo. Pero lo que hace a Sotomayor una persona ampliamente calificada para ser jueza de la Corte Suprema según el presidente Obama y varias organizaciones nacionales que la apoyan, es, primero, su experiencia, y segundo, la increíble historia de su vida.

Nacida en Nueva York, de padres puertorriqueños, Sotomayor ha
trabajado en prácticamente todos los niveles del sistema judicial a lo largo de tres décadas. Fue abogada, fiscal, y asesora legal corporativa. Fue nominada para la corte federal por el ex presidente George Bush
padre, y elevada a la Corte de Apelaciones por el ex presidente Bill Clinton. Ha sido investigada por ambos partidos y ha sobrevivido
dos veces al escrutinio en audiencias de confirmación en el congreso.

Pero sus logros profesionales se hacen más notorios debido a las difíciles circunstancias de su vida: Sus comienzos humildes en el Bronx, el haber sido criada solo por su madre después de perder a su padre a los 9 años, y ser diagnosticada con diabetes a los 8 años de edad. Sus sueños de la infancia, su pasión por los libros, su capacidad
académica. Su fuerza, su compasión, su valentía, y lo que ha sido descrito por muchos que han trabajado con ella como su agudo sentido de la justicia.

Mucho se ha dicho acerca del género y del origen étnico de Sotomayor.
Ella es la primera persona de origen hispano en ser nominada a la Corte Suprema, y, de ser confirmada, se convertirá en la latina de más alto rango en la nación. Esto es ciertamente motivo de orgullo para las mujeres y para los latinos. Pero esta nominación significa realmente
mucho más que eso.

La nominación de Sotomayor se convierte en ejemplo para los niños de
las minorías de que no existen límites cuando ellos se esfuerzan. Que es posible alcanzar el nivel más alto dentro de la profesión elegida a pesar del color de la piel, el acento en la voz, o la herencia cultural.

Para familias de clase trabajadora, Sotomayor es prueba evidente de que crecer en el barrio no es un obstáculo para lograr la excelencia en esta tierra de oportunidades. Trabajando duro y con perseverancia
se pueden abrir puertas hacia un futuro mejor.

Madres solas o solteras pueden mirar a Celina Sotomayor, la madre de la jueza, y darse cuenta que una mujer con una fuerte ética de trabajo y con sólidos valores familiares, puede criar dos hijos en condiciones económicas adversas, y ser capaz de proporcionarles una buena educación, y encaminarlos por el sendero del éxito.

Es el congreso quien tendrá la última palabra sobre si Sotomayor es digna del más alto honor en nuestro sistema judicial. Pero al nominar a Sonia Sotomayor para jueza de la Corte Suprema, el presidente Barack Obama ha dado a millones de norteamericanos un buen modelo para
seguir, y ha abierto la posibilidad que por primera vez en la historia, el tribunal supremo del país luzca más como Estados Unidos.

(Maria Elena Salinas es autora del libro “YO SOY LA HIJA DE MI PADRE:: UNA VIDA SIN SECRETOS.” Conectese a www.mariaesalinas.com)

 

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