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Los inmigrantes recién llegados ganan menos que en cualquier otro momento

Por Jackie Farwell
Associated Press

NUEVA YORK — La promesa del llamado sueño americano sigue atrayendo a inmigrantes a las costas estadounidenses, pero la última ola de recién llegados enfrenta dificultades crecientes, de acuerdo con un nuevo informe.

Al compararlos con trabajadores nacidos en Estados Unidos, los últimos inmigrantes son más pobres en la actualidad que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con información divulgada el miércoles por la organización filantrópica The Pew Charitable Trusts.

En el 2000, el inmigrante promedio ganaba aproximadamente 20% menos que sus contrapartes nacidos en Estados Unidos, señaló el informe. En 1940, un inmigrante típico ganaba casi 6% más.

Más aún, aunque en la actualidad los hijos de inmigrantes ganan más dinero que los no inmigrantes promedio, su ascenso en la escala económica ha disminuido en las últimas décadas, de acuerdo con el informe.

La segunda generación ganó 6,3% más que los trabajadores nacidos en Estados Unidos en el 2000, en comparación con casi 15% más que en 1970 y casi 18% más en 1940.

Parte de la diferencia en los ingresos de los inmigrantes refleja el cambio drástico en la composición económica y étnica de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos, y nadie sabe cómo responderá la economía a ese fenómeno en el futuro, dijo John Morton, director administrativo de políticas económicas de The Pew Charitable Trusts.

``Somos cautelosamente optimistas porque en Estados Unidos ha habido una historia muy sólida de asimilación económica’’, señaló.

Casi un millón de inmigrantes entran legalmente al país cada año, un incremento de aproximadamente 320.000 en la década de 1960, señaló el informe, basándose en información de la Oficina Federal del Censo del 2000 al 2005. Al menos 500.000 más llegan o permanecen ilegalmente en Estados Unidos, de acuerdo con el Centro Hispano Pew en Washington, D.C.
Los hallazgos del informe se aplican tanto a los inmigrantes legales como a los ilegales porque la información del censo analizada para el texto no diferencia entre ambos grupos.

Los inmigrantes de Latinoamérica, Asia y el Caribe comprendían aproximadamente la mitad de todos los recién llegados en la década de 1960, pero ahora constituyen casi tres cuartos de los recién llegados. Mientras tanto, el número de inmigrantes europeos y canadienses ha disminuido, halló el informe.

Lo que ha permanecido constante en las últimas décadas han sido los antecedentes educativos de los que acaban de llegar.
Aproximadamente la mitad de los inmigrantes latinoamericanos llegan con menos de un diploma de escuela secundaria, mientras que más o menos la mitad de los oriundos de Asia tienen una licenciatura o un nivel educativo mayor, indicó el informe.

Sin embargo, una educación en escuela secundaria ya no permite abrirse paso con tanta facilidad como solía ocurrir en Estados Unidos, lo cual es un desafío para inmigrantes y para trabajadores nacidos en territorio estadounidense, dijo Ron Haskins, autor del informe.

``Justo en el momento en que se piden niveles educativos más elevados, se recibe gran número de inmigrantes con baja educación’’, señaló.

Damián Amancio, de 30 años, se mudó a Nueva York hace 13 años proveniente de la República Dominicana, y está tomando clases de inglés con la esperanza de poder asistir a la universidad y a la facultad de derecho. Su hijo de dos años y su hija de dos meses estarán mucho mejor si él y su esposa reciben educación y pueden ayudarlos con sus tareas, señaló.

``Me percaté que en esta ciudad tengo una mejor oportunidad para mí y mi familia’’, señaló. ``Ser estadounidense es un futuro’’, afirmó, citando un dicho popular en la República Dominicana.
Los ingresos ganados por los hijos de inmigrantes tienen estrecha relación con los salarios de sus padres y sus niveles de educación, así como con los trabajadores nacidos en Estados Unidos, halló el informe.

El país de origen también tiene algo que ver. Los inmigrantes de países industrializados tienden a ganar más que los no inmigrantes, mientras que los llegados de países no industrializados normalmente ganan menos, señaló el informe.
Para la segunda generación, los salarios de ambos grupos se acercan hacia el ingreso promedio de una persona que no es inmigrante, en especial cuando se incluye el factor educativo, señaló el informe.

Hicham Skhoun, de 26 años, llegó hace un año a Nueva York desde Marruecos para aprender inglés y continuar sus estudios de ciencias de la computación. Ha observado a otros inmigrantes pasar apuros en empleos de bajo salario debido a la carencia de educación, señaló.

``Las oportunidades dependen de las personas, porque hay personas que sólo buscan dinero’’, señaló. ``Hay personas que vienen aquí y trabajan doce, catorce horas diarias’’.
``Creo en el sueño americano’’, afirmó. ``Creo’’.